¿Cómo convivir en democracia cuando las diferencias parecen transformarse cada vez con mayor facilidad en confrontación? Con esa pregunta de fondo, Faro UDD inauguró el ciclo «En Desacuerdo», una nueva iniciativa que busca abrir un espacio para discutir algunos de los temas más controvertidos de la actualidad desde perspectivas contrapuestas.
La primera sesión abordó un asunto altamente relevante en Chile y el mundo: ¿Debe la libertad de expresión tener límites? La discusión adquiere especial vigencia en el país, donde la desinformación, los proyectos de ley orientados a regularla y el alcance que debe tener la intervención del Estado han dado paso a un intenso debate político y jurídico.
El formato del ciclo propone enfrentar dos posiciones sobre una misma pregunta. La idea es poner en diálogo argumentos distintos frente a temas complejos, abordando debates que siguen abiertos tanto en el mundo académico como en la discusión pública.
El debate contó con la participación de Pablo Aguayo, doctor en Filosofía por la Universidad de Valencia y profesor asociado de Filosofía Moral y Teoría de la Justicia de la Universidad de Chile, quien defendió la necesidad de establecer ciertos límites cuando el ejercicio de la libertad de expresión puede deteriorar las condiciones que hacen posible la convivencia democrática. «Traté de defender una posición que yo llamo un paternalismo suave, un paternalismo soft, que pretende regular ciertos aspectos de la libertad de expresión con criterios muy específicos, por ejemplo, cuando las ideas que se presentan son abiertamente falsas y pueden afectar el desarrollo de la comunidad, y también cuando atentan contra la democracia y, particularmente, cuando atentan contra otras personas que tienen opiniones diferentes».
La posición contraria fue presentada por Ezequiel Spector, abogado y doctor en Filosofía Jurídica por la Universidad de Buenos Aires, director del Magíster en Filosofía, Economía y Política de la Universidad Adolfo Ibáñez, quien sostuvo que restringir la libertad de expresión supone un riesgo para uno de los principios fundamentales de las democracias liberales. “Estuvo fascinante la actividad. Yo defendí una posición muy amplia respecto de la libertad de expresión. Sostuve que prácticamente no tiene que ser regulada y que, en los casos en que se regule, tiene que ser en situaciones muy concretas, muy obvias y muy excepcionales, ya que la libertad de expresión es un derecho especialmente importante por ser el nervio central de la democracia».
La jornada fue inaugurada por el director ejecutivo de Faro UDD, Ernesto Silva, quien destacó la relevancia de abrir espacios para discutir temas que hoy generan profundas diferencias en las democracias contemporáneas. «La libertad de expresión es uno de los debates más interesantes en el mundo y también en el Chile de hoy. ¿Hay que limitar la libertad de expresión? ¿Hay que darle rienda suelta? Esa es la conversación que estamos teniendo hoy y creemos que vale mucho la pena seguir desarrollándola».
Participaron en esta instancia: Ernesto Silva, Carolina Mardones, Melissa Hohmann, Manuel Fernández, Patricio López, Pía Orellana, Cristina Cortez, María Cristina Silva, María José Labrador, Juan Francisco Cruz, John Henríquez, Miguel Ángel Fernández, Fernanda García, Loreto Daza, Lucas Miranda, Álvaro Vergara, Pablo Celis, Luis Felipe Castellón y Carolina González.




















