¿Bastan los recursos naturales para competir en la economía del futuro? ¿Debe Chile apostar por desarrollar tecnologías propias o concentrarse en adoptarlas más rápido que otros países? ¿Cómo pueden las empresas anticipar los cambios que está provocando la inteligencia artificial y un escenario geopolítico cada vez más incierto?
Estas fueron algunas de las preguntas que marcaron la conversación desarrollada en el encuentro «Rol de Chile en la Nueva Economía Mundial», organizado por Faro UDD y MBA Alumni, donde profesionales de distintas disciplinas reflexionaron sobre los factores que definirán la competitividad de los países durante las próximas décadas.
La discusión partió de una constatación: las ventajas competitivas tradicionales ya no son suficientes. La inteligencia artificial, la digitalización, la transición energética y la reorganización de las cadenas globales de valor están transformando la manera en que las economías generan crecimiento y productividad. Al mismo tiempo, la rivalidad entre Estados Unidos y China, el avance del proteccionismo y las tensiones comerciales han convertido a la geopolítica en una variable central para la toma de decisiones empresariales.
Al abrir la actividad, el director ejecutivo de Faro UDD, Ernesto Silva, destacó la importancia de generar espacios de conversación que permitan conectar el mundo empresarial con los grandes desafíos del desarrollo. “Creemos que el mundo de la empresa es muy valioso y habla solo de la empresa. Queremos que se puedan hablar de otras cosas que lo haga más integral”, señaló.
Uno de los temas centrales fue el impacto de la inteligencia artificial sobre la competitividad. La directora del Instituto de Data Science de la Universidad del Desarrollo, Loreto Bravo, sostuvo que la diferencia entre los países que liderarán la próxima década y aquellos que quedarán rezagados no dependerá necesariamente de quién invente las nuevas tecnologías, sino de quién logre incorporarlas con mayor rapidez a sus procesos productivos y sistemas de toma de decisiones.
En esa línea, planteó que el principal desafío no es tecnológico, sino humano. “La pregunta no es tanto la IA, es cómo estamos adaptando las capacidades de las personas para adaptarse a esta nueva tecnología”, afirmó.
La segunda gran interrogante abordó el impacto de la geopolítica sobre el desarrollo económico. El director del Centro de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Jorge Sahd, sostuvo que las decisiones empresariales ya no pueden analizarse separadas de los cambios en el escenario internacional.
La competencia estratégica entre Estados Unidos y China, las restricciones comerciales y la creciente disputa por recursos críticos están redefiniendo las oportunidades y riesgos para países como Chile. En ese contexto, planteó que el país debe aprovechar con mayor decisión sus activos estratégicos y fortalecer las condiciones que históricamente le han permitido integrarse exitosamente a la economía mundial.
“Yo creo que Chile tiene activos muy claros. Es un país abierto al mundo. Creo que hay que ser más agresivo al mirar al mercado. Estados Unidos eligió a Chile como un país para invertir desde el inicio. La pregunta es qué hizo que Chile fuera un país estable y seguro como negocio para el mundo. Creo que ahí nos debemos mantener”, sostuvo.
La conversación dejó instalada una pregunta de fondo: cómo transformar las ventajas naturales del país en ventajas basadas en conocimiento, innovación y productividad. En un mundo donde la tecnología y la geopolítica están redefiniendo las reglas de la competencia, el desafío para Chile parece ser menos qué recursos posee y más qué capacidades es capaz de construir a partir de ellos.
















